Escrow en compraventas de empresas: cómo funciona y qué riesgos cubre

El escrow es un mecanismo habitual en compraventas de empresas que permite retener temporalmente parte del precio para cubrir posibles contingencias posteriores al closing. Analizamos cómo funciona, qué riesgos puede cubrir, cómo se determinan su importe y duración y qué aspectos deben regular comprador y vendedor para garantizar su eficacia.

En una compraventa de empresas, el pago del precio no siempre supone que la totalidad del importe pase inmediatamente a disposición del vendedor. En determinadas operaciones, comprador y vendedor acuerdan que una parte del precio quede depositada temporalmente como garantía ante posibles contingencias que puedan surgir después del cierre.

Este mecanismo, conocido como escrow, permite reservar una cantidad durante un periodo determinado para responder frente a ciertos riesgos previamente definidos. Su utilización es habitual en operaciones de M&A en las que las partes buscan reforzar la seguridad del cumplimiento de determinadas obligaciones posteriores al closing.

¿Qué es un escrow en una compraventa de empresas?

El escrow consiste en el depósito de una parte del precio de compraventa en manos de un tercero, normalmente una entidad financiera o un agente especializado, que mantiene los fondos hasta que se cumplen las condiciones establecidas por las partes.

El vendedor no recibe inicialmente esa cantidad, mientras que el comprador tampoco puede disponer libremente de ella. Los fondos permanecen retenidos conforme a las condiciones pactadas y se liberan cuando se cumplen determinados requisitos o transcurre el plazo establecido.

De esta forma, el escrow actúa como una garantía económica frente a determinadas obligaciones o contingencias posteriores al cierre.

 

¿Cómo funciona el escrow tras el closing?

Las condiciones de funcionamiento del escrow deben quedar claramente definidas en la documentación contractual de la operación.

Entre las cuestiones que habitualmente se regulan se encuentran:

  • El importe del precio que quedará retenido.
  • El plazo durante el que permanecerán depositados los fondos.
  • Las contingencias que podrán cubrirse con esa cantidad.
  • El procedimiento para formular una reclamación.
  • Las condiciones necesarias para liberar los fondos.
  • El destino del importe cuando finalice el periodo acordado.

Si durante ese plazo no se produce ninguna reclamación cubierta por el acuerdo, los fondos se liberan a favor del vendedor. Si surge una contingencia, podrá utilizarse total o parcialmente la cantidad depositada conforme al procedimiento establecido.

¿Qué riesgos puede cubrir un escrow?

El alcance del escrow dependerá de las características de cada transacción y de lo negociado entre comprador y vendedor.

Incumplimiento de manifestaciones y garantías

Una de sus aplicaciones más habituales consiste en garantizar determinadas manifestaciones y garantías otorgadas por el vendedor sobre la situación de la compañía.

Si después del cierre se detecta una inexactitud que genera un perjuicio y cumple los requisitos previstos contractualmente, el comprador puede tratar de obtener la correspondiente compensación con cargo a los fondos retenidos.

Contingencias específicas

El escrow también puede utilizarse para cubrir riesgos concretos identificados antes del cierre, como determinados litigios, contingencias fiscales, laborales o contractuales cuyo resultado todavía sea incierto.

En estos casos, las partes pueden reservar una cantidad específicamente vinculada a la evolución de esa contingencia.

Obligaciones posteriores al cierre

Algunas compraventas incluyen obligaciones que deben cumplirse después del closing. La retención de una parte del precio puede servir como garantía para asegurar su correcta ejecución cuando así se haya acordado.

Importe y duración del escrow

No existe un porcentaje o plazo único aplicable a todas las operaciones. La cuantía y duración del escrow se negocian en función del riesgo que se pretende cubrir, el valor de la transacción y el régimen de responsabilidad acordado.

Un importe excesivamente elevado o un periodo demasiado prolongado puede resultar perjudicial para el vendedor, que verá limitada temporalmente su capacidad para disponer de una parte del precio.

Para el comprador, en cambio, una cantidad insuficiente puede reducir la efectividad del mecanismo ante una reclamación posterior.

Por ello, ambos elementos deben guardar una relación razonable con las contingencias que justifican la retención.

Escrow y otras garantías en operaciones de M&A

El escrow no sustituye necesariamente a otros mecanismos de protección incluidos en una compraventa de empresas. Puede coexistir con indemnizaciones específicas, límites de responsabilidad, garantías bancarias u otros instrumentos contractuales.

La elección entre unos mecanismos y otros dependerá de la estructura de la operación y de la posición negociadora de las partes.

La principal particularidad del escrow es que existe una cantidad previamente reservada para hacer frente a determinadas reclamaciones, evitando que el comprador tenga que depender exclusivamente de la capacidad del vendedor para atender posteriormente una obligación de pago.

La importancia de definir correctamente las condiciones del escrow

Para que este mecanismo resulte eficaz, es fundamental determinar con precisión qué riesgos quedan cubiertos y en qué circunstancias pueden utilizarse los fondos.

También deben establecerse claramente los plazos y requisitos de las reclamaciones, el procedimiento de liberación del dinero y la forma de actuar en caso de desacuerdo entre comprador y vendedor.

Una regulación insuficiente puede generar controversias precisamente sobre el acceso a los fondos que pretendían servir como garantía.

El escrow permite reservar parte del precio de una compraventa para responder frente a contingencias posteriores al cierre, aportando una garantía adicional siempre que su alcance, duración y condiciones de liberación estén claramente definidos.

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