Socio Financiero Vs Socio Industrial

Socio Financiero Vs Socio Industrial

En un mundo en constante cambio, las empresas tienen que estar en proceso continuo de mejora de procedimientos, de crecimiento, transformación digital e internacionalización con el objeto de mejorar la competitividad. Para todo ello, es necesario ganar tamaño y, sobre todo, es necesaria la inversión. Una de las opciones a explorar es la incorporación de un nuevo socio.

Cuando una sociedad busca la entrada de un socio en el accionariado, la primera pregunta que debe hacerse es qué tipo de socio es el que más conviene. Por ello, vamos a analizar las principales diferencias entre un socio financiero y un socio industrial y ver cuál es el que más se ajusta a cada situación empresarial.

Socio Financiero

La entrada de un socio financiero va a dotar a la sociedad de una mayor liquidez. De esta forma, el socio financiero llevará a cabo una aportación dineraria, recibiendo a cambio un porcentaje de participación en el capital social de la compañía. Con carácter general, el socio financiero no va a intervenir en la gestión de la sociedad, actuando únicamente como un inversor que busca obtener una rentabilidad de la aportación realizada.

Asimismo, este tipo de socio tendrá el derecho a obtener (si se dan las circunstancias propicias) dividendos de la sociedad en base a la aportación realizada, pero normalmente no buscan obtener la rentabilidad de su inversión vía dividendos, sino a través de la venta de su participación en el medio plazo.

La mayoría de los socios financieros requieren tener el control de la sociedad, ya sea mediante una participación mayoritaria o mediante la suscripción de unos pactos de socios y modificaciones estatutarias que les otorgan determinados derechos de decisión en cuanto a las decisiones más relevantes de la vida de la sociedad, o cuestiones como el endeudamiento, etc.

Este tipo de socio mantiene un control importante de la información financiera de la compañía y, en muchas ocasiones, por su experiencia en procesos de crecimiento de empresas e internacionalización, aportan además de la financiación un know-how valioso para la compañía, acompañando al empresario en el plan trazado.

Socio Industrial

A diferencia de un socio financiero, la aportación del socio industrial en favor de la sociedad va a comprender la implicación directa en el negocio. Este tipo de socio es muy interesante para conseguir crecimiento y poder utilizar las fortalezas de cada una de las empresas.

Los movimientos de fusiones empresariales son interesantes desde el punto de vista estratégico para ganar tamaño, y poder acceder a clientes y mercados que de otro modo queda vedado a empresas demasiado pequeñas. Además, se pueden conseguir interesantes economías de escala y la incorporación de las mejores prácticas de cada una de las sociedades integradas.

Esta opción es la que más se produce en épocas de crisis porque está demostrado que el tamaño de la empresa es un factor muy relevante para su supervivencia.

Alemania, que tiene un tamaño medio de empresas muy superior a España, tuvo una mortandad empresarial en la crisis de 2008 muy inferior a la española, cuyo tejido empresarial está compuesto en cerca de un 98 % de pymes.

Una vez se tenga decidido cuál es el tipo de socio que más le conviene a la sociedad, es importante, además de la negociación de los aspectos económicos de la transacción, el consensuar un Pacto de Socios con el objetivo de regular tanto las relaciones entre ellos como la gobernabilidad de la sociedad. Por ello, el Pacto de Socios es un documento privado donde se recogen aquellos derechos y obligaciones que se les atribuyen a los socios y que no se contemplan en los estatutos de la compañía.

En este sentido, en Argali Abogados tenemos una amplia experiencia en ajustarnos a las necesidades de cada situación para regular tanto las relaciones entre los socios como la entrada de nuevos socios a una sociedad a través del requerido Pacto de Socios.

Juan Ferri Damian
Argali Abogados