Ante el panorama de inseguridad jurídica, cambios interpretativos y afán recaudatorio de la Administración, no va a quedar más remedio que hacer un esfuerzo activo para adaptarse a todos los niveles, empresariales y profesionales. Fernando Lafita, socio responsable del área de derecho fiscal de Argali, abogados, aborda en esta tribuna de opinión que publica El Confidencial las novedades sobre fiscalidad que se esperan en este nuevo año.
En 2024, el panorama fiscal en España ha estado protagonizado por los constantes cambios y actualizaciones normativas. Tanto es así, que estar al día supone un verdadero reto, tanto para las empresas como para los contribuyentes en general. Realmente, no ha sido un año fácil ni para unos ni para otros. Por un lado, continúa la lucha por recuperarse de los efectos derivados de la pandemia, la inflación y las tensiones globales y, por otro, ambos han tenido que adaptarse a un sistema fiscal cada vez más exigente, más duro, que dificulta la sostenibilidad económica y la competitividad empresarial.
A continuación, repasamos algunas de las asignaturas fiscales pendientes en 2024 y lo que pueden esperar las empresas para el ejercicio 2025, año en el que se anticipa un encarecimiento de la factura fiscal.
La digitalización fiscal, una asignatura pendiente
Sin duda, uno de los grandes retos en España es la implementación efectiva de sistemas fiscales digitales. En 2024, aunque se han realizado avances importantes con iniciativas como el SII (Suministro Inmediato de Información) y la facturación electrónica (Ley 25/2013), muchas pymes aún afrontan barreras tecnológicas y de formación que dificultan su adaptación.
En 2025, las firmas de software deberán tener los sistemas informáticos de facturación adaptados. Además, se espera la entrada en vigor de la obligatoriedad del uso de la facturación electrónica entre empresas a partir de un determinado volumen de ingresos, una medida que busca mejorar la transparencia y reducir el fraude fiscal.
La fiscalidad verde y el incremento de costes
La fiscalidad ambiental es otro tema relevante en España. Aunque el gobierno ha introducido medidas como el impuesto al plástico no reciclable, estas acciones suelen considerarse insuficientes dentro de una estrategia global para la sostenibilidad. Europa está dedicando tiempo e imaginación para regular la fiscalidad medioambiental, sin embargo, algunos Estados están regulando de forma no armonizada, a nivel local.
La principal asignatura pendiente es la falta de consenso entre los Estados miembros de la UE. El principal efecto de ello es un encarecimiento de costes y una pérdida de competitividad por la ruptura de unidad del mercado.
Reformas tributarias estructurales, una promesa por cumplir
La promesa de una reforma fiscal estructural también sigue siendo una tarea pendiente en España. En 2024, se ha optado por improvisar medidas fiscales a corto plazo, como aumentos en ciertos impuestos, deducciones selectivas o aprobación de nuevos tributos, en lugar de abordar problemas sistémicos como la elevada carga fiscal sobre el trabajo, la elevada carga fiscal de autónomos y pymes –motores de la economía– y la creación de empleo.
Para 2025, podría haber avances relacionados con el acuerdo global sobre el impuesto mínimo corporativo promovido por la OCDE, que afectará especialmente a las multinacionales que operan en España.
Un reto que superar será evitar la actual falta de seguridad jurídica. Se está buscando la recaudación por encima de todo, a corto plazo, en lugar de buscar medidas a largo plazo que impulsen la economía real. Medidas que, aunque supongan una momentánea disminución de la recaudación fiscal, generen estabilidad y seguridad que permita la inversión y el crecimiento, que a la larga suponen un incremento sostenible en la recaudación.
- Si lo desea, puede consultar el artículo íntegro publicado en El Confidencial en este enlace.

