Venture Capital: Valoración de una empresa en la ronda seed

Venture Capital: Valoración de una empresa en la ronda seed

Cuando nace una idea de negocio, las primeras actuaciones suelen ir dirigidas a proyectar la respuesta que tendrá el mercado ante el producto o servicio que pretendemos ofrecer. De este modo, se puede evaluar el potencial y la viabilidad del negocio de forma previa a su puesta en funcionamiento. Es en esta primera fase donde adquieren especial relevancia figuras como el “MVP” (Minimum Viable Product), consistente en una primera versión del producto o servicio, en un estado lo suficientemente avanzado como para poder ser presentado al público general. Ello, junto con el estudio de las particularidades y variables propias del sector en el que se pretende iniciar un negocio, contribuye a la formación de una idea de cómo va a ser la recepción del producto o servicio por parte del mercado.

Lógicamente, estas actuaciones suponen unos costes de diversa índole (capital humano, recursos, investigación, etc.) que deben ser sufragados por los fundadores del proyecto. Es aquí donde cobra importancia la ronda semilla (o ronda seed) como aquella fase de financiación encaminada a desarrollar una idea de negocio en su nacimiento.

Aspectos relevantes

Un primer aspecto a considerar dentro de una ronda semilla es la elección de los inversores a los que dirigiremos la ronda de financiación, ya que no es lo mismo un business angel, que se centra en ideas de negocio en fases prematuras, que un fondo de capital riesgo, cuyo target radica en negocios en una etapa de desarrollo mucho más avanzada.

Por otra parte, dada la temprana fase en la que se encuentra un negocio en su ronda seed, es habitual que se carezca de información financiera histórica que permita proyectar una línea de evolución con la que atraer el interés de los inversores. Por consiguiente, resulta básico el diseño de un plan de negocio en el que se identifiquen los hitos a alcanzar, incluyendo un detalle de la consecución de los mismos, de cara a presentar tu proyecto como una gran oportunidad para tus potenciales inversores.

Paralelamente a lo expuesto, es importante aportar a los posibles inversores un guión que detalle las sucesivas rondas de financiación que se presumen necesarias para el completo desarrollo del proyecto. A este respecto, se debe ser consciente de que la entrada de nuevos socios o inversores conlleva diluciones de los propios fundadores en la compañía, por lo que la decisión de acudir a determinadas fuentes de financiación debe sopesar distintos escenarios relativos al reparto del capital social.

Valoración

Una vez se han identificado los diferentes hitos y escenarios que dibujarán la hoja de ruta de la compañía, y en cierto modo su potencial, se puede hacer una aproximación del valor pre-money de la misma. Una herramienta ampliamente utilizada es el descuento de flujos de caja futuros (DFC), consistente en determinar el valor de una compañía tomando como referencia sus flujos de caja esperados, dentro de un período de tiempo determinado, y una vez descontado el riesgo de generación de dichos flujos. Asimismo, es común utilizar métodos clásicos de valoración como el Valor Neto Contable o la aplicación de múltiplos sobre el EBITDA, aunque ante el escaso historial financiero en esta fase, en ocasiones estos sistemas no terminan representando una imagen fiel del valor de la compañía.

En ese sentido, resulta más representativo el uso de instrumentos que analicen aspectos más tangibles de la compañía, como el método Berkus. Este método se centra en 5 factores clave del negocio: el equipo fundador (que sea multidisciplinar y con experiencia); la idea (qué problemas resuelve, y cuál es su competencia); el MVP (estado del producto o servicio); las relaciones estratégicas (asesores, proveedores, etc.); y la tracción (respuesta de los usuarios). Así, en función de la valoración que se le dé a cada uno de estos parámetros, la suma de estos resultará en una estimación del valor del negocio.

En definitiva, cuando se busca financiación para un modelo de negocio, lo que más valora el inversor es que los fundadores presenten un plan de actuación bien definido, con una justificación suficiente y que vislumbre objetivos realistas para cada etapa.

Alberto de Juan
Argali, abogados